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Un día me puse violenta, creo que porque me había dicho de ir a tomar un helado a Freddo de Avenida Rivadavia un lunes y ese lunes no apareció. Y yo tampoco aparecí. Entonces me habló un miércoles y apagué el celular, cuando lo prendí tenía un mensaje de él que decía: “tas?”, y una carita con una lagrima en un ojo . Le dije que me había quedado sin batería, que en efecto era cierto, y también si podía ir a su casa, y fui con los ojos hinchados. Él estaba comiendo en la cocina, yo me puse a llorar en el living y lo empecé a maltratar, le dije: “Forro, si no querés estar conmigo, ¿Para qué estás? ¿Por qué no me dejás?” Y él me pedía que no lo maltratara mientras comía un pancho en la cocina. Me dijo que no podía creer que yo pudiera ser tan tierna y estar tan loca. Después me calmé y salimos a tomar aire, nos fuimos a tomar un helado a Freddo. Tratar de loco a alguien en general es una forma de despersonalizar, algo rápido para no profundizar en ningún sentimiento concreto. Hay sentimientos concretos, no, me corrijo, hay acciones concretas con sentimientos confusos que atraviesan al otro de una manera concreta y confusa , al mismo tiempo y yo me sentía paralizada cada vez, pero cada vez no podía dejar de verlo.

Nos sentamos en un banco de plaza que estaba mirando hacia el tránsito y le dije que me quería ir a vivir a Israel. Que tenía muchas ganas de irme. Y volvimos para el lado de las vías de Bacacay, me empujó cariñosamente y me dijo: “¿Qué decís?”. Cuando una persona que quiero se aleja de mí, amenazo con alejarme más. Después caminamos callados hasta la cuadra de su casa. “Vení a dormir conmigo”, dijo. Le dije que no, que pensara si quería estar conmigo. Y me dijo que si subía solo a su casa se iba a poner una película y no iba a pensar en nada. Entonces subí, y dormimos abrazados. Ese día me pasó la contraseña de Netflix así podía usarla yo también. Era: netflixparatodosytodas.

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