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En el celular, yo lo tenía agendado con un punto. Por escrito le decía “Hola D.” y personalmente “Diego”. Él me decía “Jack” por escrito y personalmente, a veces no me decía de ninguna forma. Hablábamos cada tres días aproximadamente, y siempre las charlas eran con emoticones, éstos eran nuestros preferidos:

A los 2 meses, me di cuenta que me estaba gustando. Gustando porque las ganas de estar con otras personas ya no estaban o estaban pero menos, y si salía con otra persona nada de lo que me decía me interesaba o era para que Diego no fuera el único en mi cabeza. Entonces le dije: ¿estamos en la misma onda? Estamos en la misma onda, me respondió. Se lo pregunté un día que no me podía dormir, estaba en mi casa acostada con el celular en la mano mirando su contacto esperando a que recibiera ondas telepáticas de mi parte. Le hablé y le dije que tenía ganas de hablar con él, y después puse el celular en silencio y lo escondí debajo de la almohada. Al otro día sonó la alarma, al mediodía ,y después de apagarla vi que me había respondido: “Decime”, porque yo le había escrito: “Cuando estés avisame, quiero hacerte una pregunta”. Cuando leí su mensaje, contesté: “Más tarde te hablo” y me fui al cine con mi papá, mi mamá, mi tía, y mi primo. Fuimos al Abasto a ver “Relatos Salvajes” y salimos todos con la misma duda: “¿Qué podemos comer?”. De la peli ni hablamos.

Cuando Diego no me hablaba un fin de semana, me agarraba ansiedad, no podía dormir, revisaba su última conexión muchas veces. Lo primero que hacía apenas me despertaba era revisar el celular, y también llegué a dejármelo apoyado en el pecho para sentir la vibración. A veces me hablaba tipo 12 y me volvía a hablar tipo 4 y yo le respondía tipo 6 y él me respondía tipo 8. Una noche, de día de semana, no pude dormir porque vi que su última conexión había sido a las 6 de la tarde y no quería hablarle porque ya le había hablado el día anterior. Era miércoles, y el jueves tenía que despertarme a las 8 de la mañana y no me desperté, porque estuve toda la noche revisando su contacto; se lo hice agregar a Ceci y a Danu: no me había bloqueado. Al otro día le hablé porque su última conexión seguía siendo 6 de la tarde y ahí me enteré que se había muerto su tío a las 5 de la tarde del día anterior. Otro viernes, de otro mes, su última conexión había sido a las 9 y el sábado no tocó su celular, hasta el domingo que lo vio a las 11 de la mañana y no lo volvió a tocar hasta las 7 de la tarde.

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