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A Diego lo conocí el feriado del 9 de julio de 2014. La primera vez que nos vimos fue en el bar 878; me invitó él, yo no lo conocía. 4 días atrás había sido mi cumpleaños y recién me cortaba el pelo bien corto, la primera vez que me animaba a un cambio importante. Nos conocimos por Tinder, nos agregamos a Facebook, por foto nos gustamos y me invitó a salir. No recuerdo la primera charla, pero creo que la empezó él, con alguna frase como "jeje qué onda esto”, y le cambié de tema, busqué una excusa del tipo “puede ser que conozcas a...” y me aferré a nuestros amigos en común.

Quedamos en vernos en un bar, de camino le mandé un audio a mi amiga Viki y le dije: “Tengo una cita con un pibe que conocí en Tinder, no sé qué onda, mañana nos juntamos en lo de Flor a ver el mundial”. Se lo mandé a él por error. Cuando llegué al bar, él ya estaba tomando un trago y hablando con unos extranjeros. Nos saludamos y siguió hablando con ellos; me fui a comprar un trago, un mojito, aunque no me guste mucho la menta. Nos sentamos a la mesa enseguida y le pedí que se sentara al lado mío así no teníamos que gritar para hablar. Estuvimos 4 horas en el bar; después nos fuimos a otro bar que quedaba cerca y a las 5a.m. caminamos por Avenida Córdoba hasta Avenida de Los Incas y Triunvirato. Hacía frío y caminamos: él con las manos adentro de su campera verde y yo con la mano izquierda adentro del bolsillo de su campera verde. Nos besamos en el primer bar, en el segundo bar, en la avenida al lado de un Mc Donalds. Me quería acompañar a mi casa pero no quise.

En el primer bar me contó que había estado 9 años de novio, que habían convivido 4 en su actual casa de Flores y que 1 año en el medio hubo un corte. Yo le conté que había tenido una sola relación larga de 5 años- de los 15 a los 20- con un chico que también se llamaba Diego y que había sido mi primer novio.Llegué a mi casa a las 7 a.m. muy cansada, un poco aturdida; me saqué la ropa, puse el celular a cargar en el baño porque ninguna toma de corriente de mi cuarto funciona y suavemente me deslicé entre las sábanas. A la 1 del mediodía escuché que el celular golpeaba contra el vanitory, era la alarma, tenía que ir a lo de Flor a ver el mundial. Llegué y mis amigas estaban frente a la televisión comiendo papás Lays y tomando agua. Me senté en el sillón abrigadísima y sin sacarme la campera me empecé a quedar dormida lentamente. Me desperté por los gritos: Argentina había perdido 1-0. Con Diego nos volvimos a ver a la semana, después del velorio de la abuela de mi mejor amiga.

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